Hoy nos ponemos con una de esas preparaciones sencillas que consiguen dar un valor añadido a cualquier plato.
Podemos usarla en canapés, aperitivos o entrantes, como guarnición, convertirla en el ingrediente especial de una pizza o resaltar un plato principal acompañando un solomillo o un bacalao.
En casa gusta especialmente con el foie a la plancha, con un pincho de bonito y pimiento rojo o como relleno en empanadillas u hojaldres junto a un buen queso de cabra.