
Ya os decía en mi última entrada que tocaba dulce.
Unas pastas muy sencillas, de las de hacer y repetir ¡ya lo aviso! incluso para los que piensan que el horno muerde:)
Esta receta de mi amiga Teresa -a la que muchos conoceis como Oliter por su participación en foros de cocina y a través de su blog Cocina con fundamento- se ha convertido en una de mis favoritas y espero que también en una de las vuestras.
Quedan deliciosas :)


Con estas dos fotografías podeis apreciar las bolas rebozadas en azúcar glass justo antes de entrar en el horno y lo bonitas que quedan una vez horneadas.
¿Sencillas verdad?
Os aseguro que quedan riquísimas y con un resultado visual espectacular.

Los recuerdos aparecen sin ser llamados.
En ocasiones un verso, la frase suelta de una canción, una imagen al azar se instala en la conciencia y parece hecha a medida para un momento concreto... tanto es así que resulta incómodo que no sea nuestra. Buscar su origen, ponerle nombre puede hacer que pierda todo su sentido, decirla en alto se convierte en un pálpito violento e incontenible.
Del mismo modo el aroma de estas pastas árabes guian mis recuerdos de Oli y por caminos invisibles me hacen sentir muy cerca de Tere.
"La amargura de una muerte no basta para empañar la dulzura de una vida"






