Asocio el final de verano a las moras, a las excursiones que se apuraban en las tardes sin clase de septiembre antes de que octubre llegara cargado de frío.
Nada que ver estas moras de zarza con la mora de árbol y sus hojas que recogíamos para alimentar a los gusanos de seda.
¡Eso si que era un juguete interactivo! nuestros gusanos de seda cuidadosamente guardos en una caja de zapatos.
Podíamos pasar horas mirándo a esos fascinantes seres verdes mientras se arrastraban, sintiendo el cosquilleo en nuestros dedos mientras tejían los hilos de seda de sus capullos.
Un interminable mes después las orugas se tranformaban en mariposas y el otoño se encargaba de traer el cierzo y borrar su recuerdo
Cada vez mas a menudo pienso en esa metaformosis de los gusanos de seda y en el libro de Kafka, como su protagonista algunas mañanas me despierto con la sensación de estar en un cuerpo que no es el mío.
Me miro al espejo pensando en que debe ser un error estar al borde la cuarentena tener treintaitantos (suena mejor ¿verdad?).
Desde luego la ley de la gravedad no falla, hasta mi hermana increpó a mi cuerpo este verano:
- ¡Ey Tú! ¿Qué has echo con mi hermana? ¡Escúpela!
No dejeis de recolectarlas si teneis ocasión podeis hacer este bizcocho pero también una mermelada, licor, macerarlas con vino y azúcar, con un yogur o adornando una ensalada verde con ventresca.
Ideas no faltarán, moras ya veremos... a lo mejor son los treintaitantos pero me da a mi que ya no son tan abundantes como antes.
Os dejos con dos fotografías de lujo, no son mias ¡ya quisiera yo hacer fotos así! son de Miguel Angel García. Muchas gracías por permitir que las use para esta entrada :)
Visitad su galería os va a encantar.
Se trata del Nacedero del rio Queiles en Vozmediano (Soria).
Está considerado el segundo con mas flujo de Europa con un caudal de 1500 litros de agua por segundo. El agua del Queiles proviene de la fosa Beratón en la cuenca del Duero y se vierte en el Ebro del que es afluente, por eso el dicho popular: ¡Ah Moncayo traidor que robas a Castilla y haces rico a Aragón!
Es el lugar del que salieron las moras para este bizcocho y evoca buenos recuerdos de una excursión con amigos y de las risas de nuestros hijos mientras trepaban por las zarzas.
Tenía que ser una vuelta de vacaciones, tenía que haber música de fondo... pero no esta, no de esta manera. El dolor ajeno se siente como propio. Impotencia.
El tiempo debería detenerse, pero basta respirar para que pasen los días.
Compás de espera, no hay receta para el dolor.
Estoy bien, muy bien de verdad, siento haberos preocupado ... es solo que como decía a veces el dolor ajeno se vuelve cercano, acongoja la impotencia, el no poder ayudar en nada. No puedes evitar mirar a los tuyos y desear que nada cambie porque en un segundo la vida te da la vuelta.